Obesidad y tratamiento médico
GLP-1 y conducta alimentaria: lo que el medicamento no resuelve
Ozempic, Mounjaro y otros agonistas actúan sobre el apetito pero no resuelven la relación con la comida. Qué acompañamiento conviene y cuándo.
María Laura Marranzini Rizek, M.A. 9 minutos de lectura.
Los agonistas GLP-1 son medicamentos legítimos, con evidencia sólida detrás, y para muchas personas representan un cambio real en el manejo de la obesidad y de otras condiciones metabólicas.
No trabajo en contra de este tratamiento, trabajo junto a él.
Lo que veo en consulta es que estos medicamentos actúan con fuerza sobre las señales de hambre y saciedad de los usuarios, pero no resuelven el problema de la mala relación con la comida. El medicamento ayuda con el cambio físico, pero también hay que trabajar para conseguir cambios a nivel emocional y conductual, y esto se trabaja en terapia.
De qué medicamentos estamos hablando
En República Dominicana los más conocidos son dos.
Semaglutida, comercializada como Ozempic. Actúa sobre el receptor GLP-1.
Tirzepatida, comercializada como Mounjaro. Actúa sobre dos receptores, GIP y GLP-1.
Está circulando también retatrutida, que muchos llaman "Reta". Aquí hace falta una precisión importante: la retatrutida no está aprobada por ninguna agencia regulatoria. A agosto de 2026 sigue siendo un medicamento en investigación, y su fabricante estima solicitar aprobación a la FDA en 2027 [1].
Qué hacen estos medicamentos
Sin entrar en detalle farmacológico, estos medicamentos imitan hormonas que el cuerpo produce naturalmente. Enlentecen el vaciamiento gástrico y actúan sobre los centros cerebrales que regulan el sentimiento de saciedad.
El efecto que las personas describen no es solo físico. Además de que se sienten saciados mucho más rápido que antes, les ayuda con el ruido mental alrededor de la comida. Le llamamos ruido mental a los pensamientos constantes alrededor de qué vas a comer, cuándo y cuánto. Muchos pacientes lo describen como un silencio que no sentían en años.
Ese silencio es real y es valioso. Y para pacientes que ya tenían meses dedicando gran parte del día a pensar en la comida, ese silencio es paz y vale oro.
Lo que el medicamento no cambia
El medicamento interviene sobre el apetito. No interviene sobre la relación con la comida ni sobre los comportamientos alimentarios negativos que puede haber desarrollado el paciente.
Si comer era tu forma principal de manejar la ansiedad, el aburrimiento, la soledad o la rabia, esa necesidad no desaparece porque bajó el apetito. Se queda sin su vía habitual de salida.
Es por esto que además del medicamento, se necesita acompañamiento psicológico, para construir hábitos y conductas positivas alrededor de los alimentos, sanar cualquier herida del pasado que pueda quedar sin resolver y desarrollar las herramientas necesarias para volver a la vida sin el medicamento.
Tres momentos donde conviene acompañamiento
Antes de empezar
El antecedente de trastorno alimentario rara vez se pregunta antes de prescribir, y esa omisión importa.
Para una persona con un patrón restrictivo previo o subclínico, un medicamento que suprime el apetito no es neutral. Hace más fácil lo que ya tendía a hacer, y le da una justificación médica.
Restringir con receta sigue siendo restringir. Si hay historia de anorexia, bulimia, atracones o dietas extremas repetidas, eso debería estar sobre la mesa antes de iniciar, para saber si es prudente iniciar el tratamiento.
Durante la pérdida de peso
Bajar de peso no mejora automáticamente la percepción de la imagen corporal. Es común alcanzar el objetivo y seguir viéndose igual, o peor, porque la imagen corporal no se recalibra sola. Lo desarrollo en la voz interna que evalúa lo que comes.
Al suspender el tratamiento
Es común la recuperación de una parte del peso tras la suspensión del medicamento [2]. Eso produce una ansiedad anticipatoria de la que casi nadie habla.
El miedo a suspender puede ser tan intenso que condiciona decisiones médicas. Y si durante todo el tratamiento no se construyó ninguna herramienta propia de regulación, ese miedo está bien fundado, y puede derivar en una dependencia emocional del medicamento a largo plazo.
Qué se trabaja en consulta
El trabajo psicológico no compite con el tratamiento médico ni lo cuestiona. Se ocupa de lo que el medicamento no puede hacer:
- Evaluar antecedentes de conducta alimentaria antes o durante el tratamiento.
- Construir herramientas de regulación emocional que no dependan de la comida ni del efecto del medicamento.
- Trabajar imagen corporal, que no cambia solamente con perder o ganar peso.
- Preparar la transición, para que suspender el tratamiento no sea un salto al vacío.
- Detectar señales de alarma: restricción excesiva, conductas compensatorias, aislamiento social alrededor de la comida.
Para médicos prescriptores
La pregunta más útil antes de prescribir toma diez segundos. ¿Ha tenido antes una relación problemática con la comida, dietas extremas, atracones, o conductas para compensar lo que come?
Una respuesta afirmativa no necesariamente contraindica el tratamiento. Pero sí indica que requiere acompañamiento psicológico durante su proceso.
Referencias
- Eli Lilly and Company. Retatrutida continúa en investigación clínica; la solicitud de aprobación ante la FDA está prevista para 2027. Estado a agosto de 2026. Reporte
- Wilding JPH, Batterham RL, Davies M, et al. Weight regain and cardiometabolic effects after withdrawal of semaglutide: the STEP 1 trial extension. Diabetes, Obesity and Metabolism. 2022;24(8):1553-1564. PubMed